EL VIVIDOR
por Sonia Marrero
A los seis años, mi mamá se separó de mi papá porque era alcohólico. Eramos seis. Tres niñas, dos niños. Al tiempo, se consiguió otro esposo. Este era un vividor y un fresco. Cuando mi madre se puso a vivir con él, yo tenía ocho años. Mujeriego, siempre se la pasaba peleando en aquella casa. Entre esos gritos crecí yo hasta que a los trece años me vino mi primera regla. Entonces noté algo extraño. Cuando yo me metia en el baño, sentia que alguien me miraba. Y era el marido de mi mamá, que le habia hecho un roto a la puerta. El inodoro quedaba justo al frente de aquel roto. El lo habâa cambiado así, antes estaba de lado. Ahora me tenía allí, de frente sentada, teniendo que ir a cada rato al baño porque sangraba mucho. A veces estaba hasta treinta días sangrando.
Cuando me dí cuenta del asunto, se lo quise decir a mi mamá. Pero ella estaba ciega. No me quería creer. Yo insití. Le dije: Mami, cada vez que me meto en el baño, tu marido me vela". Entonces ella me dijo: "Pues no vayas al baño cuando yo no esté. Tú siempre con tus cosas". Y siguió con que no le hiciera caso al hombre ese. Yo lo intenté, pero las cosas se fueron poniendo peor. A veces, de noche, cuando salía al al baño, él estaba escondido en la oscuridad, velando a que yo pasara. Yo corría a encerrarme y después me trancaba en el cuarto. Una vez,me quede dormida, se me quedó la puerta abierta. El entró al cuarto. Me levanté cuando sentí un ruido y le grité asustada: !Qué haces aquí, canto de fresco. El me contestó que estaba buscando un desodorante. Volví a decirle a mi mamá. Me contestó con misma historia. Que no pasaba nada, que no hiciera caso. Yo, rabiosa, le contesté: Si algún dia me llega a tocar ese hombre, lo voy a matar coomo a un perro". Desde ese entonces, mi mente se llenó de pensamientos violentos. No podía dejar de pensar en cómo iba a matar a aquel hombre. Lo veia acostado o sentado en el sillón y en mi cabeza corría la película. Yo con un revólver en las manos, o con una machete. Entonces corría la sangre.
Me empecé a enterar de cómo ese hombre le ofrecía pon a varias vecinas del barrio. Les decía que las llevaba hasta el correo de Sabana Seca y después se metía por la carretera #2 para tocarlas. Muchas se tuvieron que tirar del carro. Algunas vinieron a contárselo todo a mi mamá. Pero ella no lo creía. La ultima que vino, le dijo que en el barrio se reían de ella. Mi madre trabajando para mantener a un hombre que la engañaba y que además tenía una fulana.
La vida en mi casa fue cambiando por culpa de ese hombre. Por culpa de mi mamá y su ceguera. Mis hermanas se fueron casando , tratando de huir de aquella situacón y me qued►é yo sola. Ya yo tenia 23 años, pero no me iba. El me decia, acaba y vete, estas jamona, a ti nadie te va a querer. Pero yo no me iba. Sabia que aquel hombre estaba pendiente a la casa, a todo lo que era mio y de mis hermanos. Todo lo cogía, lo robaba, lo vendía a espaldas de mi mamá. Y yo no iba a permitir que siguiera con sus abusos.
Tuve novios en la calle, pero en secreto. Cuando llegó el atrevido que se quiso presentar en mi casa, aquel hombre le dijo: "Llévatela,y hazle el daño. Yo te pago porque te la lleves. Te doy 500 pesos, un mes de compra y un fardo de arroz". Asi, como si yo fuera una lechona. Luego le añadió: "Si no te gusta, la botas. Lo que su madre y yo queremos es que se vaya de aquí." Mi novio me lo dijo, y yo pensé que ahora, cuando se lo dijera a mi mamá, ella reaccionaria. Ella tan solo se rió. "Tú sabes como es él. No le hagas caso". Entonces,fui a donde mi padrastro y le grité: "De ahora en adelante, te declaro la guerra. Te voy a hacer la vida imposible. Vamos a ver quién da más. A las buenas o a las malas, te voy a sacar de esta casa".
Finalmente, mi mamá amasó el coraje y lo dejó. Por fin aquel hombre se fue de la casa. Invadió un terreno en Ingeio porque estaba enamorado de otra mujer. Aún así, llevó a mi mamá a la corte, le quería quitar la casa. Pero el juez dijo que no tenía nada qué alegar.
Hace cinco años, lo encontraron muerto en la casa del Ingenio. Solo.
viernes, 27 de febrero de 2009
EL VIVIDOR
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