Estos son los objeetos de Maria Victoria. Uno de ellos fue la inspiración para que ella escribiera el relato "Imperdibles".
Los imperdibles
Cuando yo era pequeña, aprendí a coser mirando a mi mamá. Ella cosia en una maquina casera, y siempre tenia cerca sus alfileres y sus agujas. Cosia mucho a mano. Cuando entre al sexto grado, me hice mi uniforme- no muy bien hecho pero estaba orgullosa porque lo había hecho yo. Seguí cosiéndome algunas piezas de ropa. Me casé. Tuve a mis hijos. Mi segundo hijo siempre estaba enfermo, así que deje de trabajar fuera. Como la situación económica no era muy buena, comencé a coserle a personas de la comunidad. Yo cosía por una medida y así estuve diez años. Llegué a hacer muchos vestidos, trajes de hombre, vestidos de novias, uniformes. Para el año 1988 se me presentó la oportunidad de estudiar alta costura por A. D. T. Comencé el curso. La profesora Urbina, me preguntó cómo cosía. Después de contarle y enseñarle varias piezas que había hecho, ella me dijo que yo cosía con un angelito sobre mis hombros que me ayudaba. Estudié, y a los 18 meses me gradué de modista. Aprendí a hacer patrones y muchas cosas más. Me perfeccioné; seguí cosiendo.
Llegó el momento en que monté un negocio donde hacía de todo para bodas, quinceañeros y otras actividades. En el año 1996 me divorcié , y como lo que me ganaba no me daba para sufragar los gastos de la casa y del negocio, tuve que cerrar e irme a buscar trabajo. Trabajé en una tienda de telas y alteraciones de ropa. También en un laundry. Allí conocí a mis imperdibles.
La dueña del landry me lo dijo. “Es mejor usar imperdibles porque cuando el cliente se quita la ropa, con los alfileres se hinca. Con los imperdibles no.” Tenia razón, mucha razón. De ahí en adelante, siempre los utilizo. Si tuviera que huir de mi casa, si tuviera que huir y mudarme a otro lugar, lo primero que cogería serían mi imperdibles.
Y eso, que soy una experta en siempre tener que volver a comenzar. Luego que conseguí trabajo en el londri , tuve diferencias con la supervisora. Dejé el trabajo. Seguí trabajando en casa. A en noviembre de 1997 conseguí trabajo en otro londri en Levittown. Estuve allí por cerca de un ano. A fines del 1998 me ofrecieron mejor paga y me mude a ese lugar. Trabajé con mis imperdibles haciendo alteraciones en ropa. Lo hice durante siete años. Luego me fui a un laundry en la avenida Roosevelt. Alli, además de los entalles, trabaje planchando y atendiendo publico. Por eso tengo los brazos llenos de quemaduras. Por razones de economía, cerraron el laundry. Y decidi no trabajar en ningún establecimiento que no fuera en casa. Ahora, con mis imperdibles trabajo en mi casa. No gano lo mismo, pero puedo dedicarle mas tiempo a mi esposo y a otras cosas.
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