martes, 3 de marzo de 2009

BARRIGAS-MINERVA


La parte del cuerpo que menos me gusta es mi barriga. Es demasiado grande, el ombligo tiene una pequeña cicatriz de cuando me operaron para no tener más hijos. Tiene estrías de mis dos embarazos, mi hija pesó ocho libras y mi hijo nueve. Las estrías parecen como si un niño travieso hubiese tomado un crayón negro y comenzado a hacerme líneas en la barriga. Está flácida, fofa, ancha, tiembla como el jello cuando me muevo. Cuando me pongo ropa parezco estar embarazada, la barriga sobresale a mis pequeños senos y si me aprieto por la cintura parezco un pastel mal envuelto. Mi barriga está tan grande que hay una parte de mi anatomía, debajo de mi barriga, que casi nunca puedo ver. Sobre esa parte que no puedo ver tengo una cicatriz que cruza casi sobre el hueso púbico, esa es producto de una histerectomía hace casi veinte años. Esa cicatriz contribuyó a que mi barriga fuese tan flácida. Pero esa barriga también cargó y protegió a los dos seres que mas quiero, ella hizo su parte, ahora me toca a mi cargarla a ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario