
Tenía apenas catorce años.No me dejaban tner amigos con privilegio, y mucho menos, novio. Mi mamá decía que estaba muy pequeña para eso.Pero ya a mí me gustaban algunos muchachos del barrio, uno en particular. Quedamos en encontrarnos un día en el Camino de las Acerolas.
De día, allí trabajaban muchas personas en el recogido de las acerolas. Pero de noche era un acmino lleno de árboles, fresco y perfume. No había nadie. Siempre estaba oscuro. Hoy en dia el camino no existe. Construyeron allí la Panadería "Mi Pan".
Un día le pedí permiso para ir a la Igelsia con mi hermano. Ella nos dijo: "Se van los dos juntos y así mismo regresan". Nos pusimos bien contentos, ya que no nos dejaban salir solos y mucho menos, de noche. Nos fuimos rápido. Cuando llegamos a la Iglesia, mi hermano cogió con su amiguita para otro lado. Y yo para lel camino de las acerolas. Oscuro, solitario, pero encantador para un primer beso. Eso era lo que tenía yo en mente, encontrarme con mi amiguito y que me diera mi primer beso.
Allí estaba él, debajo de un árbol. Nos encontramos, hablamos cogidos de mano. Entonces el momento llegó. Pero en esos mismos instantes, mi hermano rompió el idilio. "Se lo voy a decir a Mami" me asucó cuando nos sorprendió abrazados. Yo, llorando, le dije "No s elo digas". Pero él insistió. Cada vez que peleábamos, me chantajeaba. "Se lo voy a decir a Mami". Tanto estuvo que decidí decirle a mi amigo que no me hablara más. Y como él le tenía mucho respeto a mis padres, no me volvió a hablar. No pude darle ningún otro beso. No pude volver con él al oscuro camino de las acerolas.
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